lunes, 12 de abril de 2010

Versos Sencillos

Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma.
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.
Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.
Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.
Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.
Alas nacer vi en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros
Volando las mariposas.
He visto vivir a un hombre
Con el puñal al costado,
Sin decir jamás el nombre
De aquella que lo ha matado.
Rápida, como un reflejo,
Dos veces vi el alma, dos:
Cuando murió el pobre viejo,
Cuando ella me dijo adiós.
Temblé una vez –en la reja,
A la entrada de la viña.—
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.
Gocé una vez, de tal suerte
Que gocé cual nunca: --cuando
La sentencia de mi muerte
Leyó el alcalde llorando.

Oigo un suspiro, a través
De las tierras y la mar,
Y no es un suspiro, --es
Que mi hijo va a despertar.
Si dicen que del joyero
Tome la joya mejor
Tomo a un amigo sincero
Y pongo a un lado el amor.
Yo he visto al águila herida
Volar al azul sereno,
Y morir en su guarida
La víbora del veneno.
Yo sé bien que cuando el mundo
Cede, lívido, al descanso,
Sobre el silencio profundo
Murmura el arroyo manso.
Yo he puesto la mano osada
De horror y júbilo yerta,
Sobre la estrella apagada
Que cayó frente a mi puerta.
Oculto en mi pecho bravo
La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Vive por él, calla, y muere.
Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.
Yo sé que el necio se entierra
Con gran lujo y con gran llanto,--
Y que no hay fruta en la tierra
Como la del camposanto.
Callo, y entiendo, y me quito
La pompa del rimador:
Cuelgo de un árbol marchito
Mi muceta de doctor.

Jose Marti

miércoles, 10 de marzo de 2010

No te detengas

Dedicado a Bruno González, para los días de sol que nos quedan por disfrutar.

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ...

Walt Whitman.

martes, 2 de marzo de 2010

Invictus

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me econtrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

William Earnest Henley

miércoles, 3 de febrero de 2010

A los niños

Sueño con no crecer, sueño con que cada niño deje de crecer y se queden en la inopia, que no abandonen jamás su inocencia, que le agarren bien fuerte la mano y que sus mayores preocupaciones sean las de comer y dormir. Que no entiendan sus sueños, pero que los disfruten; que quieran ser mayores, pero que no se hagan; que no tenga que dar las gracias, porque así no tendrán que pedir perdón; que se asusten con el sonido de una puerta, pero que jamás distingan entre el sonido de una bomba y una pistola…

No crezcas niño, ese es el consejo de un enfermo de juventud, no crezcas y veas que tus semejantes serán tus mayores enemigos, que los rencores no se olvidan al día siguiente, que el amor tiene una cara muy amarga, que el esfuerzo no se recompensa y que la vida es injusta, por mucho que a la vida te ajustes.

No lo sabes, pero tu infancia y desconocimiento de la vida, es la autentica felicidad. Lo olvidaras según crezcas, y no pararas de buscarla, sin querer asumir que se quedo entre la siesta de 3 a 5, y el llanto por qué mama no te hacía caso.

Corres, salta y ríe entre los demás niños…antes de que tengas que correr de ellos, porque están borrachos de poder, porque te apalean por un sueldo, o porque sean profesores amargados que no les importa tu educación. Antes de salta por un precipicio impulsado por todo lo malo que podemos ser entre nosotros, por el daño que te pueden hacer los que más te quieren y antes de saber que es tenerlo todo, o perderlo. Ríete con cada brisa de viento, antes que te vuelvas el peor de todos estos y seas tú el que se ríe de los demás creyéndote el amo del mundo.

No, niño, no sepas ni que significan los sentimientos, porque te venderán amor a raudales, y tu solo veras odio en las miradas, rencor en los corazones y ganas de venganza en cada acción.

Y también sueño, como aquel chaval que fue su deseo para año nuevo, que llueva mierda. Que llueva mierda y llene de mierda todos nuestros rostros de mierda, y nos miremos unos a otros cubiertos de mierda y nos demos tanto asco que por primera vez parezca que llevamos los sentimientos por fuera

Pero no, no quiero que sea eterna tu niñez, solo quiero que nos des ventaja, ventaja para que nos muramos todos y sepas construir un mundo mejor, que se muera toda esta camada y aparezca una mucho mejor que aun desconozca la maldad. Maldad, que espero que tarden mucho en conocer, y cuando lo hagan, que vuelva a llover mierda, y vuelvan a empezar de nuevo.

Y solo escuchas lo que no te digo…

viernes, 29 de enero de 2010

Enfermo

Estoy enfermo:

Mi cuerpo no puede parar,

Mi mente quiere volar

Y mi espíritu es indomable.

Mis sentidos son insuficientes,

Mi imaginación es infinita

Y mi curiosidad insaciable.

Mi corazón está loco

Mi amor es puro

Y mi pasión incansable.

Mi razón se equivoca

Mi cordura es temporal

Y mi locura perceptible.

Estoy enfermo de juventud.

eneka

domingo, 24 de enero de 2010

Ojalá

Ojalá vivieses en mis ojos

Para verte siempre que miro.

Ojalá vivieses en mi boca

Para unirnos en un beso infinito.

Ojalá vivieses en mi olfato

Para sentir tú esencia cuando respiro.

Ojalá vivieses en mis oídos

Para que todo suene como tu sonrisa.

Ojalá vivieses en mis manos

Para que todo tenga el tacto de tu piel.

Ojalá siempre vivas en mi memoria

Y seas dueña de mis recuerdos.

eneka

viernes, 22 de enero de 2010

Quiero


Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mi, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy,
hoy podés contar conmigo.

Sin condiciones.

Jorge Bucay